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jueves, 5 de septiembre de 2013

Etapas del desarrollo del autismo

El trastorno del espectro autista (TEA) es una condición neurológica caracterizado por el deterioro social y de la comunicación, así como patrones repetitivos y estereotipados, e intereses restringidos. De acuerdo a los estudios, parece ser que los TEA se vuelven clínicamente evidentes después de un período de desarrollo relativamente normal. Se describen 2 clases de TEA, el de inicio temprano y el de inicio tardío.
Los niños que van a desarrollar TEA tienen  un desarrollo normal a los 6 meses y los primeros signos de TAE son alteraciones del desarrollo muy sutiles y no específicos para autismo, tanto para el de inicio temprano o de inicio tardío.
Las herramientas estándar que utilizamos para evaluar el desarrollo de los niños no permiten identificar a los niños que tendrán autismo en una etapa posterior.
La observación de la trayectoria del desarrollo en diferentes áreas, motora, cognitiva, social, lenguaje, en los primeros 3 años de vida del niño con o sin autismo podrían dar conocimientos sobre la vulnerabilidad del cerebro en desarrollo a los diferentes efectos de factores genéticos, epigenéticos y ambientales en los niños con TEA.
Parece ser que a los 24 meses se cierra la brecha entre los casos de TEA temprano y TEA tardío, podríamos decir que simplemente, que "hay diferentes caminos para el desarrollo de TEA". Los niños que manifiestan síntomas antes de su primer cumpleaños, tienen mayor deterioro (lenguaje expresivo y funcionamiento social, etc)) a los 14 meses que los niños que tienen manifestaciones de TEA posteriormente.
Por otro lado, los niños con TEA de inicio tardío tienen algunos signos de retraso del desarrollo a los 14 meses, pero éstos signos no son específicos para TEA e incluyen más retrasos de tipo motor y de comunicación. Sin embargo, ambos grupos son comparables en sus características sociales y de desarrollo.
Algunos pediatras, porque sería como jurar en vano que todos, realizan el escrutinio para autismo alrededor de los 18 meses, según lo recomienda la Academia Americana de Pediatría, pero generalmente no continúan realizándolo, cuando debería de hacerse y repetirse a través de los años de la primaria infancia.
Otros niños en situación de riesgo para TEA, incluyen los bebés prematuros y tendrían que ser seguidos de manera similar.
Hay algunos signos pre-clínicos de TEA, pero en cierto modo, no importa, porque si sabemos que un niño tiene un retraso por muy leve en el plano cognitivo, motor o en la esfera de lo social y de la comunicación, será necesario realizar una intervención temprana.

Se puede concluir que los TEA tiene una fase pre-clínica de duración variable. Hay un período del desarrollo razonablemente saludable seguido por una divergencia progresiva de desarrollo atípico en los primeros 3 años de vida. Esta divergencia evolutiva afecta especialmente al lenguaje y el desarrollo social particularmente entre los 14 y 24 meses de edad.
Los expertos recomiendan un escrutinio del desarrollo en las visitas al consultorio, comenzando al año de edad y continuar a intervalos regulares durante los años pre-escolares. Aquellos niños con alguna señal de desarrollo atípico deberán de ser referidos para una evaluación del desarrollo y de intervención temprana.

¿Cómo deben de ser dosificados los medicamentos en los niños con obesidad?

Para producir sus efectos característicos un  medicamento debe de alcanzar concentraciones adecuadas en los sitios en donde actúa. Sin embargo, las concentraciones del medicamento están en función de su dosis administrada, y también depende de su absorción primeramente y luego de su  distribución, unión en el tejido, biotransformación y excreción.


Como la mayoría sabemos y los que no, a estas alturas ya deberían de saberlo, la obesidad infantil está aumentando dramáticamente en todo el mundo, pero sobre todo en nuestro querido México, que por cierto ya estamos en el mes patrio y es justo festejarlo con unos bueno tamales, tacos, tostadas, tortas, pozole, mole u otra comida típica de nuestro país. 
Entrando en detalles, los niños con sobrepeso u obesidad pueden estar en riesgo de fracaso terapéutico o de los efectos adversos de los medicamentos, por la dificultad que existe en la dosificación de los medicamentos a administrar.
En general, la dosis de un medicamento para un paciente pediátrico se calcula sobre la base de su peso corporal (mg/kg) o según al área de superficie corporal (mg/m2). La edad del niño, como un sustituto del tamaño, también a veces puede ser considerada.
Se recomienda como primer paso para seleccionar la dosis de un medicamento para un niño, es determinar si el niño tiene peso saludable, sobrepeso u obesidad. Para esto se recomienda el uso del índice de masa corporal (IMC), aunque el IMC no determina directamente la cantidad específica de grasa corporal existente, es un indicador razonable de la cantidad de grasa en el cuerpo. Una vez determinado el IMC se compara con los patrones de referencia del IMC para otros niños que tienen la misma edad y sexo:
5 a <85° percentil, peso saludable
85 hasta < 95° percentil, sobrepeso
Más del  95° percentil, obesidad
¿Pero qué pasa cuando el niño tiene obesidad? ¿Cómo calcular la medicación? Si tomo en cuenta su peso actual es factible que la dosis del medicamento quede muy alta y si tomo en cuenta el peso ideal, puede ser que reciba menos medicación que la que debería de recibir ¡vaya problema!
No existe en la literatura médica información que nos sugiera que a partir de un peso específico podamos usar la dosis para un adulto. En general, sin embargo, la dosis de un medicamento debe de ser aumentada ya no sobre la base del peso o área de superficie corporal una vez alcanzada la dosis requerida para un adulto de un medicamento específico. Se sugiere de acuerdo a los estudios que los cálculos de dosificación según el peso son los más apropiados para aquellos que pesan menos de 40 kg. Para aquellos que pesan más de 40 kg, se debe de tomar en cuenta la dosis o la dosis total diaria que no exceda la dosis recomendada para adultos.
Habitualmente se han usado métodos estándar para calcular las dosis de medicamentos en forma similar tanto en niños no obesos como en niños obesos. Sin embargo, ésta suposición puede no ser cierta, porque la cantidad de masa grasa corporal, no es la misma si el niño tiene peso saludable o tiene sobrepeso u obesidad. Si tomáramos en cuenta el peso total del cuerpo para el cálculo de la dosis del medicamento podríamos dar lugar a dosis más altas, tal vez con más efectos indeseables o incluso de toxicidad, mientras que si tomamos en cuenta el peso ideal que debería de tener el niño, entonces podría dar lugar a dosis del medicamento más bajas, con escaso o nulo efecto terapéutico. ¡Porque hay de medicamentos a medicamentos! No es lo mismo los medicamentos que se utilizar en el día a día de la consulta ambulatoria, de esos que frecuentemente no curan o los medicamentos que se utilizan para pacientes con epilepsia o para trastornos psiquiátricos u otros procesos muchos de ellos crónicos. De por si que el curso de muchas enfermedades cuando se tiene obesidad es particularmente grave, y si agregamos el factor de la dificultad en la dosificación de medicamentos, menudo problema en que nos vamos a encontrar.
En la actualidad hay muy pocos estudios que evalúen el impacto de la obesidad sobre la farmacocinética de los medicamentos de uso común en la población pediátrica. Sin embargo, se recomienda siempre que sea posible, considerar la farmacocinética del medicamento en el caso de los niños con sobrepeso y obesidad. Más investigación es necesaria con urgencia para determinar el efecto de la obesidad sobre la dosificación y la seguridad de los medicamentos. Una red de ensayos en pediatría está desarrollando una base de datos de medicamentos con directrices para niños con obesidad, y que pueden ayudar a identificar todas esas lagunas del conocimiento.





miércoles, 4 de septiembre de 2013

Los pre-escolares imitan a sus padres cuando se trata de la dieta y de la actividad física

Los expertos aseguran que los niños pequeños no sólo prestan mucha atención a los padres, sino que les imitan muy de cerca cuando se trata de la dieta y el ejercicio.
Los autores del estudio Marissa Stroo y el Dr. Truls Ostbye de Medicina Duke en Durham, Carolina del Norte, y sus colegas estudiaron los datos de 190 niños, de edades entre los 2-5 años, cuyas madres tenían sobrepeso u obesidad. Ellos recopilaron información sobre el consumo de alimentos de los niños durante la semana pasada, en relación con alimentos clasificados como comida chatarra o comida saludable.
Para medir los niveles de actividad física, los niños llevaban acelerómetros, que miden la actividad física moderada a vigorosa, así como el tiempo de sedentarismo.
Las madres informaron sobre las ideas para que la familias comieran más saludable y sobre la forma de mantenerse activos, y ver si su papel como modelos para sus hijos, mejoraba la forma de alimentarse y de ser activos.


Por ejemplo, la limitación del acceso a la comida chatarra en casa y las comidas en familia aumentaron la cantidad de alimentos saludables que los niños comieron. En general, el ambiente en el hogar tuvo más influencia en los hábitos alimenticios de los niños que en sus niveles de actividad física.
Los resultados recuerdan a los padres que sus hijos están viendo y aprendiendo a través de la observación de sus comportamientos, tanto buenos como malos.
Es difícil para los padres cambiar sus comportamientos de un día para otro, pero no sólo es importante para usted y para su propia salud, sino que también es importante para los niños ya que ustedes son el mejor ejemplo para ellos. Esto podría ser parte del sentido común, pero ahora se tienen algunas pruebas para apoyar esto.
Se concluye que cuando a los padres les va bien, a los niños les va mejor.
El estudio fue publicado en el International Journal of Obesity.

Intervenciones para prevenir el tabaquismo en niños y adolescentes

Los expertos aseguran que los niños pequeños no sólo prestan mucha atención a los padres, sino que les imitan muy de cerca cuando se trata de la dieta y el ejercicio.
Los autores del estudio Marissa Stroo y el Dr. Truls Ostbye de Medicina Duke en Durham, Carolina del Norte, y sus colegas estudiaron los datos de 190 niños, de edades entre los 2-5 años, cuyas madres tenían sobrepeso u obesidad. Ellos recopilaron información sobre el consumo de alimentos de los niños durante la semana pasada, en relación con alimentos clasificados como comida chatarra o comida saludable.
Para medir los niveles de actividad física, los niños llevaban acelerómetros, que miden la actividad física moderada a vigorosa, así como el tiempo de sedentarismo.
Las madres informaron sobre las ideas para que la familias comieran más saludable y sobre la forma de mantenerse activos, y ver si su papel como modelos para sus hijos, mejoraba la forma de alimentarse y de ser activos.


Por ejemplo, la limitación del acceso a la comida chatarra en casa y las comidas en familia aumentaron la cantidad de alimentos saludables que los niños comieron. En general, el ambiente en el hogar tuvo más influencia en los hábitos alimenticios de los niños que en sus niveles de actividad física.
Los resultados recuerdan a los padres que sus hijos están viendo y aprendiendo a través de la observación de sus comportamientos, tanto buenos como malos.
Es difícil para los padres cambiar sus comportamientos de un día para otro, pero no sólo es importante para usted y para su propia salud, sino que también es importante para los niños ya que ustedes son el mejor ejemplo para ellos. Esto podría ser parte del sentido común, pero ahora se tienen algunas pruebas para apoyar esto.
Se concluye que cuando a los padres les va bien, a los niños les va mejor.
El estudio fue publicado en el International Journal of Obesity.

martes, 3 de septiembre de 2013

Lleve a sus hijos a recibir la vacuna antigripal

Tan pronto como la vacuna contra la gripe estacional esté disponible, los padres deben de llevar a sus hijos de 6 meses y mayores a vacunarse, de acuerdo a una declaración actualizada de la Academia Americana de Pediatría (AAP).
La AAP recomienda que los niños sean protegidos contra la gripe, ya sea la vacuna trivalente que contiene 3 cepas del virus, o con una nueva vacuna tetravalente que ofrece protección contra cuatro cepas del virus de la gripe. La vacuna tetravalente contiene las mismas 3 cepas de la trivalente, pero también ofrece una protección adicional a partir de una cepa viral B. Las 2 ofrecen adecuada protección y de momento resulta difícil decir cuál es la mejor.
Los virus de la gripe son impredecibles y es muy importante que las personas reciban la vacuna y así estarán protegidos cuando el virus empiece a circular. Los expertos de la AAP dicen que la vacunación oportuna es particularmente importante en los niños porque son muy vulnerables al virus y también aquellas personas con problemas crónicos de salud. Los trabajadores de la salud, las mujeres que están embarazadas o en período de lactancia y cualquier otra persona que tenga contacto con niños de alto riesgo deben de ser vacunados tan pronto sea posible.

Las personas que son alérgicas al huevo pueden recibir la vacuna antigripal inactivada, que se administra en una sola dosis. Sin embargo aquellos pacientes que han tenido reacciones graves deben de consultar con un especialista en alergias.
Para los niños con gripe que están hospitalizados o que tienen síntomas graves de la gripe, así como niños con gripe con problemas de salud crónicos, se recomienda reciban el medicamento antiviral oseltamivir (Tamiflu) o el zanamivir (Ralenza). El oseltamivir puede ser utilizado para tratar tanto a los recién nacidos de término y prematuros con gripe. La quimioprofilaxis sin embargo, sólo debe de utilizarse para los bebés a término, según el comunicado de prensa de la AAP (publicado en línea el 2 de septiembre en la revista Pediatrics)

La historia, el progreso y los desafíos del autismo

Durante las siguientes 3 décadas después de la primera descripción clínica de Leo Kanner del autismo, la investigación, la comprensión y el tratamiento del autismo fue mínima, pero para finales de la década de 1960, el crecimiento en su conocimiento ha sido exponencial. Estos avances han sido posibles por el descubrimiento y difusión de la Intervención Conductual Intensiva Temprana (EIBI) para los niños pequeños con autismo y el ímpetu para su diagnóstico temprano. Otros factores que influyeron en el rápido crecimiento de la investigación del autismo, fueron las primeras pruebas diagnósticas aceptadas para el autismo, la entrevista diagnóstica del autismo (ADI) y la lista de observación diagnóstica del autismo (ADOS). Los avances en estudios de imagen del cerebro y las técnicas en genética se combinaron para crear una compresión más completa de la heterogeneidad del autismo, sus múltiples causas, su inicio temprano y por supuesto, las estrategias para su tratamiento.

En una parte muy importante de los niños con autismo la intervención conductual intensiva temprana puede ser capaz de promover la conectividad de áreas cerebrales específicas, que es uno de los retos fundamentales del autismo.
Durante los últimos 30 años, los niños y jóvenes con autismo han pasado de no recibir ningún tratamiento proactivo, hasta hoy en que la mitad o más de los niños que reciben intervención conductual intensiva temprana, los hace estar junto a sus pares sin autismo en clases regulares. El futuro ha cambiado por completo para las personas con autismo. El autismo se ha convertido en una condición eminentemente tratable.
Hay que dejar de lado las disputas sobre las teorías del desarrollo y aplicar los que sabemos en beneficio de los niños con autismo.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Consumo de alcohol en niños y adolescentes

El alcohol es, con mucho, la droga preferida entre los jóvenes. En el transcurso de la adolescencia, la proporción que bebieron alcohol durante el año anterior se eleva 10 veces, de 7 por ciento a los 12 años a casi el 70 por ciento a los 18 años de edad. El consumo excesivo de alcohol es común y peligroso y aumenta con la edad, y es una realidad.
Su consumo y efectos a corto plazo del alcohol, causa que los adolescentes a menudo resulten con lesiones no intencionales e incluso la muerte; tendencias suicidas, agresión y victimización, infecciones de transmisión sexual, sexo sin protección y embarazos no planeados, así como problemas académicos y sociales. En el largo plazo, beber se asocia con un mayor riesgo de dependencia del alcohol más adelante en la vida. Además, el consumo excesivo de alcohol en la adolescencia puede resultar en cambios funcionales y estructurales de larga duración a nivel cerebral. Para muchos niños y adolescentes, el consumo de alcohol es su primera conducta de riesgo, así es que ésta actividad, debe de alertar a vigilar otras conductas de riesgo. "Es un marcador de otras conductas de riesgo".
Es un problema que a menudo no se detecta, pero la mayoría de los adolescentes estarían dispuestos hablar sobre el alcohol si se les asegura confidencialidad, sin embargo, la mayoría de los médicos no siguen las directrices para examinar el problema del alcohol en los adolescentes, a menudo citando una falta de confianza en sus habilidades para hablar del tema.
El tema del consumo de alcohol es excelente para comenzar la detección de conductas de riesgo de salud por 2 razones principales. En primer lugar, hablar con sus pacientes sobre el alcohol tiene el potencial de salvar vidas. La bebida se asocia generalmente con lesiones causadas por accidentes de tráfico, suicidio y homicidio. En segundo lugar, a partir de preguntas sobre la bebida puede ayudar a determinar sobre otros comportamientos de riesgo. Los jóvenes que no consumen alcohol son realmente muy pocos, mientras que los que están fuertemente involucrados con el alcohol tienen un mayor riesgo para el uso de otras sustancias y otros comportamientos de riesgo.
Hay muchas oportunidades para hablarlo y las indicaciones clínicas para la detección pueden ser como parte de un examen anual o el de una visita de atención en el departamento de urgencias, o al ver a los pacientes que no has visto en mucho tiempo. Además, los jóvenes con ciertas condiciones podrían ser necesario realizarles pruebas con más frecuencia. Este grupo incluye a los pacientes que:

Tanto a los que son propensos a beber, como los que fuman. Aquellos con depresión, ansiedad, trastorno de hiperactividad con déficit de atención o problemas de conducta. Los que tienen problemas de salud que podrían estar relacionados con el alcohol, tales como accidentes o lesiones, infecciones de transmisión sexual o embarazos no deseados, cambios en los patrones de comer o dormir, trastornos gastrointestinales o dolor crónico. Los que muestran cambios de conducta importantes, como conductas de oposición, cambios de humor significativos, la pérdida de interés en actividades, cambio de amigos, caídas frecuentes, o una gran cantidad de ausencias escolares injustificadas.
Para los más jóvenes, a veces iniciar preguntas sobre los amigos, puede abrir el tema del consumo del alcohol. Preguntar sobre las bebidas que tomaron el año anterior, puede sugerir lo que beben ahora. Si contestan que no, entonces elogiar y mandar el mensaje "la mayoría de los chicos de tu edad no beben en absoluto, me alegra que tu y tus amigos no beban, porque a tu edad, el alcohol es muy malo para su salud".