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martes, 17 de septiembre de 2013

Guía para una buena nutrición que promueva salud y manejo del peso del niño. 2°parte.

Los niños necesitan comer más vegetales, incrementar la cantidad de alimentos ricos en agua como los vegetales pueden llevar a reducir la densidad energética y llevar a un menor consumo energía, si se aumenta el consumo de vegetales. Un estudio reciente mostró que una cantidad substancial de purés de vegetales podrían ser incorporados en las comidas sin que los niños pequeños lo noten.
Cuando los niños comen grandes porciones de alimentos, ellos comen más y este efecto persiste durante un buen tiempo. Los alimentos con alto contenido energético contienen demasiadas calorías en una pequeña cantidad de porción, por lo tanto, las grandes porciones de alimentos con alta densidad energética deberían ser limitados.
El tamaño de la porción tiene un efecto robusto en la cantidad de alimento que se come y este efecto se puede utilizar para aumentar la cantidad de alimentos saludables. En un estudio de niños pre-escolares a los cuales se les dieron vegetales de los más populares como las zanahorias y la sopa de tomate al principio de la comida, se observó que los niños consumieron mayor cantidad de vegetales que cuando se les sirven porciones pequeñas. De tal forma que servir grandes porciones de alimentos con baja densidad energética es una simple estrategia para incrementar el consumo de vegetales, especialmente cuando se sirven al inicio de una comida.
Para ayudar a los niños a consumir las adecuadas porciones de los diferentes grupos de alimentos, es buena alternativa usar las recomendaciones de “Mi Plato”. Mi plato sugiere que la mitad del plato se llene de vegetales y frutas, un cuarto de la otra mitad se sirva las proteínas y el resto del plato se le agregue los granos o cereales. También se recomienda que la mitad de los granos sean en sus versiones integrales.

La variedad es otro factor que puede ser usado estratégicamente para aumentar el consumo de alimentos de baja densidad energética. En un estudio, cuando una gran variedad de alimentos de baja densidad energética que incluían frutas, zanahorias y yogur bajo en grasa, los niños incrementaron el consumo de esos alimentos que cuando solamente se les ofrecía uno de ellos.  A los niños se les debería de ofrecer una amplia variedad de alimentos de baja densidad energética, como las frutas y las verduras y menos alimentos de alta densidad energética
El consumo de bebidas azucaradas ha sido ligado a ganancia excesiva de peso y menor consumo de alimentos saludables en niños. Se sugiere que el agua debería de ser la bebida primaria tanto para niños y adultos. Los niños deberían de minimizar el consumo de refrescos y jugos de frutas, limitando el jugo 100% de fruta a una porción al día y de leche baja en grasa en lugar de la leche entera sobre todo a partir de los 2 años.
La cena es una oportunidad única para que los padres sean modelos positivos y coman alimentos saludables con sus hijos. Hacer también más comidas en familia y limitar las comidas fuera de casa, es una buena estrategia para aumentar el consumo de alimentos saludables. Además es más probable que los niños coman alimento saludables cuando se les involucra en la preparación de la comida. Esto puede comenzar desde la compra de los comestibles y permitir que el niño escoja entre 2 opciones saludables. También pueden ser involucrados en la cocina, ayudando en la preparación de la comida o sirviendo la mesa.
El balance de energía de muchos niños está influenciado no solamente por lo que comen sino por su nivel de actividad. El exceso de tiempo frente a pantallas (actividad sedentaria) hace que el equilibrio del balance de energía sea más difícil. Tener la televisión en el dormitorio de los niños se ha visto que se ha asociado con mayor tiempo frente a pantallas. Además, esto se asocia con menor cantidad de sueño y de actividad física y mayor prevalencia de sobrepeso en los niños.

Los niños y los padres deben de realizar cambios en su hogar y en el ambiente escolar. Si los padres remueven la TV de los dormitorios, los niños dormirán más y se levantarán con tiempo para desayunar, un desayuno sencillo como leche, cereal y fruta, que provee suficiente cantidad de nutrientes para iniciar el día. Las madres deben de preparar el almuerzo que comerán a la hora del recreo y que puede consistir en un sándwich de pan integral, jamón de pavo o queso bajo en grasa con lechuga y tomate u otra verdura, esto evitaría consumir alimentos de alta densidad energética y de bebidas azucaradas.
El tiempo de refrigerio o merienda en una buena oportunidad para ofrecer alimentos saludables cuando los niños tienen hambre, entre un tiempo de comida y otro.
Después de un día largo de trabajo los niños deben de ayudar a sus madres a preparar una rápida pero saludable cena. Servir una pasta integral con salsa de tomate y otras verduras en puré para ofrecer una buena cantidad de alimentos de baja densidad energética e incrementar el consumo de verduras. Se puede servir además una sopa o ensalada que también son de baja densidad energética y una fruta de postre. Agua o leche baja en grasa puede ser servida en lugar de refresco o jugos de frutas.
Los niños con obesidad y sus padres deben de tener seguimiento semanal o mensual dependiendo de cada caso con el pediatra para avalar los cambios realizados en su manera de alimentarse y de ser activos y reflejarlo en las medidas de índice de masa corporal. Generalmente es muy factible ver mejoría en el peso por disminución de la proporción de masa grasa, en algunos casos sobre todo cuando hay obesidad importante cuando menos hay detención de la ganancia de peso o disminución en la velocidad de ganar peso y en otros pocos casos continúa la tendencia a ganar más peso.
La prevención de la obesidad puede ser desde muy temprano en la vida. Factores tales con el IMC (índice de masa corporal) de la madre antes del embarazo y su alimentación durante el embarazo, puede afectar el riesgo de obesidad y puede influenciar las preferencias de alimentos del niño en una etapa posterior de la vida. La alimentación al seno materno ha demostrado tener un papel protector en el desarrollo de obesidad, y por ese motivo las madres deberían de alimentar con leche materna a sus bebés durante los primeros 4 a 6 meses de vida y prolongarla cuando menos hasta los 12 meses.
Los niños en forma innata disfrutan de los alimentos densos en energía, de los alimentos dulces y rápidamente exhiben el gusto por lo salado, sin embargo, hay que enseñarlos a que disfruten alimentos con sabores más complejos como las verduras. Es mejor introducir alimentos saludables desde muy pequeños, ya que los nuevos alimentos son mejor aceptados por los niños de 2 a 4 años que los niños de de 4 a 8 años. La repetida exposición a los alimentos hará que los acepten, aunque para ello se necesita que los padres o cuidadores sean buenos modelos para ellos. Si usted disfruta de los alimentos saludables y de hacer ejercicio, sin duda que ellos lo notan y aprenden.
La alimentación saludable para niños puede ser alcanzada con pequeñas estrategias básicas. Permitir elegir a los niños alimentos de baja densidad energética para satisfacer su apetito pero con menos calorías. El agregar vegetales reduce la densidad energética de las comidas y reduce el consumo energético total. El aumento en el consumo de alimentos saludables puede ser alcanzado sirviendo una gran variedad e incluso en mayor cantidad, sobre todo cuando no compiten con alimentos de alta densidad energética. Prevenir la obesidad puede ser más sencillo que tratarla y hay que empezar lo más temprano posible. A los padres se les debería de informar de los beneficios de la leche materna, la repetida exposición a alimentos saludables y a que ellos sean modelos de una alimentación sana y de ser físicamente activos en la vida



lunes, 16 de septiembre de 2013

Guía para una buena nutrición que promueva la salud y el manejo del peso de los niños. 1° parte.

Vivimos en un mundo obesogénico pero aún así, la alimentación saludable se puede alcanzar en los niños. 
Esto significa que vivimos entre grandes porciones de alimentos, alimentos baratos cargados de calorías, snacks no saludables, comidas fuera de casa, y consumo de bebidas azucaradas. Se vive en un ambiente en donde no se promueve el fácil acceso a los vegetales, las frutas, los granos enteros y otros productos del día como la leche. Tal ambiente también promueve estilos de vida sedentarios que incluye demasiado tiempo frente a pantallas (TV, videojuegos, computadora, teléfonos inteligentes), e inadecuados niveles de actividad física.

Los niños generalmente están viendo televisión muy tarde y por lo tanto la hora de dormir también es más tarde. Como no duermen bien, no les queda tiempo para desayunar en la mañana. Si bien les va, comen una barra de cereal durante el trayecto a la escuela y aunque muchos pueden pensar que es una barra de cereal nutritiva pero en general está cargada de calorías vacías (sólo aportan calorías y ningún nutriente) por la grasa saturada y los azúcares añadidos. Las grasas sólidas y los azúcares agregados se utilizan para fabricar los alimentos procesados y hacerlos más apetitosos a expensas de agregarle demasiadas calorías que eventualmente son innecesarias para un niño que ya tiene sobrepeso u obesidad y que es habitualmente muy sedentario. También los padres salen corriendo de casa con tan solo con una taza de café para enfrentar las primeras horas del día.
En la escuela los niños están rodeados de tentadoras comidas no saludables que están disponible para su compra y consumo cada día. Para sus almuerzos ellos compran su comida de la cafetería o de una máquina expendedora generalmente llena de alimentos procesados cargados de calorías (galletas, jugos, malteadas, papas fritas, etc.). Al llegar a casa después de la escuela, se dirigen a la alacena o al refrigerador y toman galletas o jugos como refrigerio, ambas opciones con muchas calorías vacías y pocos nutrientes. Se comen ese refrigerio mientras ven caricaturas o juegan videojuegos. Usualmente no participan en ninguna actividad física fuera de la escuela porque los padres a menudo llegan muy tarde a casa por cuestiones del trabajo. En muchas familias ellos son cuidados por niñeras u otro familiar pero no les ponen atención a lo que los niños comen o si se pasan demasiado tiempo viendo TV.
Generalmente la cena tampoco es la ideal, las madres que trabajan todo el día y para ahorrar tiempo llevan comida de una restaurante de comida rápida. Entonces la cena puede incluir, hamburguesa con papas o comida china o mexicana, pero habitualmente la comida que se vende en ese tipo de establecimientos son de porciones demasiado grandes y llenas de calorías vacías.
Después de que se revisa su dieta y su nivel de actividad física de un día de un niño en particular, su consumo de energía puede ser estimada y compararse con la de otros niños de su misma edad y sexo.
Para conseguir una adecuación de los nutrientes dentro de las recomendaciones de energía, a los niños se les necesita minimizar el consumo de “calorías vacías”. Un estudio reciente reportó que casi el 40% de la energía consumida por los niños de 2 a 18 años viene de las calorías vacías y la mitad de esas calorías vienen de 6 específicos artículos: refrescos, jugos, postres lácteos, postres de cereales, pizza y leche entera.
Para seguir el rastro de lo que los niños comen, es esencial que ellos y sus madres comprendan la información contenida en las etiquetas nutricionales que vienen los paquetes de los alimentos. Los rótulos dan la cantidad de calorías, grasa y otros nutrientes en cuanto al tamaño de la ración recomendada. A menudo la cantidad consumida es mayor a lo que se recomienda. Las calorías y los nutrientes necesitan ser ajustados para reflejar la cantidad que se recomienda.
A los niños y sus madres hay que enseñarles cómo usar las etiquetas nutricionales para calcular y manejar su consumo de energía. Ellos necesitan elegir sabiamente sus alimentos para ajustarlas a sus metas de energía y nutrientes, para quedar satisfecho y no sentir hambre.
El peso generalmente es mantenido dentro de un balance individual de consumo de energía y su gasto de energía. Para conseguir un peso saludable se necesitan realizar decisiones saludables de alimentos que llenen más pero con menos consumo de calorías de las que en la actualidad se están consumiendo. Las recientes guías clínicas se han dirigido a enfocarse más que a la composición de macronutrientes de los alimentos a la composición energética de los alimentos, ya que el balance de energía se ha considerado la mejor herramienta para el manejo del peso.
De esta forma los niños continúan comiendo la usual cantidad de alimento, mientras sus madres les proporcionan alimentos con menos calorías por porción, esos alimentos se consideran a tener menos “densidad energética” (kcal/gr). Hay estudios que demuestran que si el sabor de los alimentos es bueno, es poco probable que se note diferencia en la densidad energética de una comida si ellos comieran una cantidad usual de alimento.
La densidad energética puede ser reducida alterando la cantidad de agua y macronutrientes de los alimentos. La grasa es el macronutriente con mayor densidad energética, 9 kcal/gr, seguido por las proteínas y los carbohidratos, que cada uno contiene 4 kcal/gr. El agua influencia la densidad energética porque se suma al peso sin aportar energía. Agregar agua o alimentos ricos en agua como las verduras y las frutas, es la vía más efectiva para reducir la densidad energética de las comidas. Otro recurso es disminuir la cantidad de grasa y azúcar. Hay muchos estudios que demuestran que los niños reducen su consumo de energía, reduciendo la densidad energética de su dieta. Las dietas de baja densidad energética están asociadas con mejor equilibrio nutricional tanto en niños como en adultos. Los niños, por lo tanto deberían de ser provistos con alimentos de baja densidad energética para disminuir el consumo de energía y mejorar la calidad de sus dietas.

viernes, 13 de septiembre de 2013

¿Cuándo hacer el cambio de la leche materna a leche entera?

Una vez que su hijo cumple el año de edad, puede darle leche entera de vaca, siempre y cuando tenga una alimentación balanceada con todos los grupos alimenticios, pero hay que limitar la ingesta entre 500 a 750 ml por día, porque puede proporcionar demasiadas calorías y disminuir el apetito por otros alimentos con otros nutrientes importantes. No se debe permitir que la leche sustituya a una comida que el niño se niegue a comer, deje que tenga más apetito o maneje otras opciones con alimentos saludables, pero no ofrezca más leche que la recomendada, sobre todo cuando su hijo no está comiendo una cantidad razonable de alimentos sólidos

A la edad de un año, los niños necesitan de un mayor contenido de grasa de la dieta, por lo que se recomienda la leche entera enriquecida con vitamina D, además la grasa de la leche ayuda a promover una mejor absorción  de vitaminas como la vitamina A y la vitamina D. Si su hijo tiene sobrepeso o existe una historia familiar de obesidad, presión arterial alta o de enfermedades del corazón, entonces se le puede recomendar una leche que sea reducida en grasa (2%) pero no una leche libre de grasa. Las leches bajas o libres en grasa se pueden recomendar si así lo considera su pediatra a partir de los 2 años.

jueves, 12 de septiembre de 2013

La leche materna es mejor, especialmente en la Unidad de CuidadosIntensivos

Hay que considerar a la leche materna como una intervención médica terapéutica para bebés en estado crítico. A menudo las madres que tienen bebés en una unidad de cuidados intensivos piensan que no pueden ser capaces de amamantar. Sin embargo, si un bebé requiere de cuidados intensivos, entonces la leche humana debe de ser vista como una intervención terapéutica. La leche materna puede proteger contra la enterocolitis necrotizante una enfermedad que aqueja a ciertos bebés prematuros graves, y también de otros procesos infecciosos.
Cada vez que la madre se extrae su leche, es como si le estuviera preparando una dosis de vacuna diaria a su hijo. La tolerancia a la alimentación es mucho mejor cuando se le alimenta exclusivamente con leche humana y así lo protege además de las lesiones a nivel de los ojos y del cerebro que son comunes en los prematuros graves. A largo plazo sabemos que la leche materna conduce a mejores resultados en las pruebas de desarrollo e inteligencia.
Es muy importante que la madre comprenda que su leche ayuda en el tratamiento y que ésto es algo que sólo ella puede hacer por su hijo porque nadie más podría hacerlo.
Aún cuando el bebé no se esté alimentando por la boca, la leche materna se puede utilizar para el cuidado oral, recubriendo el interior de la boca del bebé. La higiene bucal es importante por 3 razones:
1. El bebé puede absorber pequeñas cantidades de nutrientes a través de las mejillas, pero que pueden ser muy importantes para el sistema inmunológico del bebé.
2. La leche materna en un antibiótico natural, por lo que el recubrir el interior del bebé con la leche, lo protege de la entrada de procesos infecciosos.
3. La leche materna es dulce, y a los bebés les gusta lo dulce. Así el cuidado bucal ayuda a preparar al bebé para después alimentarlo al seno materno.
Después de que el bebé ha comenzado a alimentarse con la leche de la propia madre, el contacto piel a piel se puede hacer aún si el bebé esta en estado crítico y esté conectado a un respirador y hacerlo cuando menos una vez al día cuando la madre esté disponible para amamantar y entonces que poco a poco aprenda a succionar y comenzar luego con la succión  nutritiva.

En conclusión, el objetivo es tener a una madre que esté disponible para extraerse la leche con frecuencia para lograr recolectar entre 500 ml o más de leche al final de la primera semana. Alimentar al bebé con su leche, promover el contacto piel a piel, la succión inicialmente no nutritiva y su transición a la alimentación al seno materno. Hay evidencia que incluso bebés muy graves son capaces de amamantarse, en promedio, 9 días antes de su alta.
Para una madre que usualmente se puede sentir impotente, asustada y angustiada por la vida de su bebé, lograr extraerse su leche para proporcionársela a su bebé, es la única cosa que puede hacer y que puede hacer una diferencia en los resultados de salud de su hijo.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

¿Frutas y verduras orgánicas mejores que las no orgánicas?

Ya sean orgánicos o cultivados de manera convencional, una dieta rica en frutas y verduras tiene muchos beneficios positivos para la salud. Un comité de expertos examinó una reclamación presentada por diferentes grupos de intereses, respecto a que los productos cultivados en forma orgánica eran más seguros y nutricionalmente más beneficiosos para la salud que los cultivados de manera convencional. El comité de expertos constató que no existen actualmente datos científicos convincentes para apoyar esta afirmación.
La presencia de algunos residuos tóxicos en los productos no necesariamente significan que sean perjudiciales. Según una calculadora de residuos de plaguicidas, sugiere que una mujer podría consumir 219 porciones de arándanos en un día sin presentar algún efecto perjudicial de los residuos.
Recuerde, que la investigación científica ha demostrado que una dieta rica en frutas y verduras puede proporcionar mejor salud cardiovascular y puede prevenir algunos tipos de cáncer. Claramente éstos beneficios superan con creces los riesgos de consumir frutas y verduras cultivadas de la manera tradicional. Todos los nutrientes beneficiosos de las frutas y las verduras, se mantienen activos y nos ayudan a protegernos de algunas enfermedades.

No se olvide de cualquier manera de lavar todos los productos antes de consumirlos, porque ya sean orgánicos o convencionales, todas las frutas y las verduras hay que lavarlas muy bien. El lavado bajo el chorro de agua elimina suciedad, bacterias y residuos de pesticidas que pueden permanecer en la piel o cáscara.
Si los productos orgánicos no entran dentro de su presupuesto, no se preocupe. Hay que confiar en la seguridad y los beneficios nutricionales de los productos cultivados en forma convencional.
¡Si tiene dinero para comprar productos orgánicos, hágalo! Duerma bien, desayune cada día, haga 5 comidas al día (desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena), no se salte comidas, haga ejercicio, etc. porque el consumir productos orgánicos sólo es una pequeña forma entre muchas otras de tener salud y definitivamente que no lo es todo.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Los pre-escolares imitan a sus padres cuando se trata de la dieta y de la actividad física

Los expertos aseguran que los niños pequeños no sólo prestan mucha atención a los padres, sino que les imitan muy de cerca cuando se trata de la dieta y el ejercicio.
Los autores del estudio Marissa Stroo y el Dr. Truls Ostbye de Medicina Duke en Durham, Carolina del Norte, y sus colegas estudiaron los datos de 190 niños, de edades entre los 2-5 años, cuyas madres tenían sobrepeso u obesidad. Ellos recopilaron información sobre el consumo de alimentos de los niños durante la semana pasada, en relación con alimentos clasificados como comida chatarra o comida saludable.
Para medir los niveles de actividad física, los niños llevaban acelerómetros, que miden la actividad física moderada a vigorosa, así como el tiempo de sedentarismo.
Las madres informaron sobre las ideas para que la familias comieran más saludable y sobre la forma de mantenerse activos, y ver si su papel como modelos para sus hijos, mejoraba la forma de alimentarse y de ser activos.


Por ejemplo, la limitación del acceso a la comida chatarra en casa y las comidas en familia aumentaron la cantidad de alimentos saludables que los niños comieron. En general, el ambiente en el hogar tuvo más influencia en los hábitos alimenticios de los niños que en sus niveles de actividad física.
Los resultados recuerdan a los padres que sus hijos están viendo y aprendiendo a través de la observación de sus comportamientos, tanto buenos como malos.
Es difícil para los padres cambiar sus comportamientos de un día para otro, pero no sólo es importante para usted y para su propia salud, sino que también es importante para los niños ya que ustedes son el mejor ejemplo para ellos. Esto podría ser parte del sentido común, pero ahora se tienen algunas pruebas para apoyar esto.
Se concluye que cuando a los padres les va bien, a los niños les va mejor.
El estudio fue publicado en el International Journal of Obesity.

viernes, 30 de agosto de 2013

Momento de la primera comida de alimentos sólidos en los bebés y riesgo de diabetes tipo 1

Parece que existe una ventana para la introducción de los alimentos sólidos en los bebés que minimiza el riesgo de diabetes mellitus tipo 1 en niños con mayor riesgo genético para la enfermedad.
Los investigadores de Colorado llevaron a cabo el estudio DAISY, un estudio longitudinal, observacional de 1.835 niños en mayor riesgo de diabetes tipo 1. Del total de participantes del estudio, 53 niños desarrollaron la enfermedad.
Los investigadores encontraron que a los niños que se les introdujo los alimentos sólidos antes de los 4 meses de edad tenían casi el doble de riesgo de la enfermedad, en comparación a los que se les introdujo entre los 4 y 6 meses de edad. Además, introducir alimentos sólidos hasta los 6 meses de edad tenían un riesgo de 3 veces mayor.
Más específicamente, los investigadores descubrieron que la exposición temprana a la fruta aumenta más del doble el riesgo y la exposición tardía para el arroz o la avena (no contienen gluten) casi triplican el riesgo, mientras que ofrecer lactancia materna en el momento de la introducción al trigo o la cebada (que contienen gluten ) redujo el riesgo a la mitad.
JAMA Pediatr. Published online July 08, 2013. doi:10.1001/jamapediatrics.2013.317

jueves, 29 de agosto de 2013

El consumo de determinadas frutas enteras, vinculado a menor riesgo de diabetes tipo 2

Comer ciertas frutas enteras puede reducir el riesgo de diabetes tipo 2, de acuerdo a un estudio publicado el 29 de agosto del 2013 en la revista BMJ, por Joe Barber Jr, PhD. Aumentar el consumo de frutas ha sido recomendado para la prevención primaria de muchas enfermedades crónicas, como la diabetes tipo 2, sin embargo muchos de los estudios epidemiológicos han arrojado resultados contradictorios. La inconsistencia puede deberse a las diferencias en las diversas frutas que se consumen en algunas poblaciones, así como diferencias en las características de los participantes, el diseño y método de evaluación del estudio.
Los investigadores combinaron los datos de 3 estudios: el Health Study, Nurses Health Study y el Health Professional Follow-up Study, que completaron cuestionarios que evalúan salud, estilos de vida, incluyendo la dieta, cada 2 años.
En el transcurso del seguimiento de 3,464,641 participantes, 12198 desarrollaron diabetes tipo 2. En el análisis multivariado ajustado para el estilo de vida y los factores dietéticos asociados a riesgo de diabetes, se encontró que por cada 3 porciones de frutas a la semana, se asocia con un menor riesgo de diabetes tipo 2. Cuando se analizaron las diferentes frutas, se encontró que algunas frutas estaban más estrechamente asociadas con menor riesgo de diabetes que otras:
Arándanos
Uvas y Pasas
Manzanas y Peras
Bananas (plátano)
Pomelo (toronja)
Por el contrario el consumo de melón y los jugos de frutas, estuvieron asociados a mayor riesgo de diabetes.
Los hallazgos sugieren que existe una heterogeneidad importante en la asociación entre la variedad de frutas y el riesgo de diabetes. Pero en general, estos resultados apoyan las recomendaciones sobre el aumento del consumo de una variedad de frutas enteras, especialmente arándanos, uvas y manzanas, como medida de prevención de la diabetes tipo 2.

martes, 13 de agosto de 2013

Alimentos Infantiles Naturales Ligados a Menor Riesgo de Alergia

Nos hemos dado cuenta de que ciertas dietas parecen reducir el riesgo de alergias en los niños. El mecanismo detrás de esto es que creemos que los diferentes tipos de ácidos grasos y antioxidantes, diferentes tipos de vitaminas y minerales esenciales son buenos para su salud, así como prevenir la alergia. A los padres a veces se les aconseja evitar ciertos alimentos como una forma de prevenir las alergias alimentarias. En un estudio sueco muy reciente, encontraron que los bebés sin alergias alimentarias puntuaron más alto que los bebés con alergias en una dieta es a menudo hecho en casa, los alimentos - incluyendo frutas, verduras, pollo y pescado - y escasa en alimentos procesados. El análisis del estudio mostró que los niños que comían más frutas y verduras y menos alimentos infantiles producidos comercialmente y también menos alimentos para adultos eran los que tenían menos probabilidades de desarrollar una alergia en el momento en cumplieron los 2 años de edad.
Sabemos que hay nutrientes en la dieta que educan al sistema inmunológico. Y se podría argumentar que si no están allí en las cantidades adecuadas cuando el sistema inmunológico del niño se está desarrollando, alteraría su funcionamiento. Actualmente se reconoce que no hay evidencia de que evitar los alimentos alergénicos, tales como frutos secos, pescado y huevos sea beneficioso en la prevención de alergias a los alimentos. La comida sana tiene muchas, muchas cosas buenas, y tal vez también podría reducir el riesgo de alergia a los alimentos en el niño....