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martes, 10 de septiembre de 2013

¿La obesidad se puede exportar?

Los estudios recientes sugieren que el aumento en las tasas de obesidad en los Estados Unidos han comenzado a estabilizarse, ya que un gran número de estadounidenses adultos, salen a realizar más ejercicio. En nuestro medio, cuando menos en mi localidad, Tampico Tamaulipas, México, efectivamente veo cada vez más gente realizando actividad física, cuando menos el fin de semana, sin embargo, la gran mayoría no se aprecia que tengan problemas de peso, pero cuando menos es algo positivo ver que hay más conciencia de la necesidad de realizar ejercicio, ignoro de momento si esto va a contribuir a estabilizar nuestras tasas de obesidad.
Sin duda que las poblaciones de otros países siguen creciendo en sus tasas de obesidad. Muchos expertos en nutrición, no me consta, dicen que los Estados Unidos está alimentando la epidemia de "globesidad", exportando lo peor de su alimentación y estilos de vida a otras culturas, alguna vez sanas.
Nuestro país México que afanosamente busca situarse en la lista de países desarrollados, cuando menos en los estilos de vida y no necesariamente en los rubros de distribución de riqueza y justicia social, ha superado a nuestro vecino del norte, para convertirse en el "país más gordo del mundo". Hay que pensar seriamente para tratar de explicarnos como hemos llegado a ésta situación, y aunque a los mexicanos nos gusta echarle la culpa a todo menos a nosotros mismos, seguimos afianzados en el primer lugar, claro que sí, y ese lugar nadie nos lo quita ¡que caray!.

Los expertos en nutrición culpan en gran parte de la epidemia de obesidad a las bebidas azucaradas ¿será? México es el país con mayor consumo de coca-cola en el mundo, con un nivel de penetración en los hogares mexicanos del 99%, creo que nos hemos creído ese comercial que dice que la coca-cola puede ser parte de una dieta saludable y una vida feliz.
¿Tiene la culpa el Tratado de Libre Comercio de América del Norte? Desde que entró en vigor el primero de enero de1994, ha habido una avalancha en el consumo de comida chatarra y refrescos, entre otras cosas.
La mejora del transporte que han hecho a la población más sedentaria y la comida rápida ha sustituido a la comida tradicional casera. Los escasos espacios recreativos para la realización de ejercicio hace más sedentarias a las personas.
Seamos muy sensatos a la hora de buscar culpables, hasta éste momento las causas de la obesidad, no han sido del todo comprendidas, pero se sabe que existen muchos factores que pueden agravar la enfermedad, unos que parecen muy sencillos y otros bastante complicados ¿ustedes que piensan?

La obesidad severa en niños debería de ser una nueva clase de riesgo

Alrededor de un 5% de los niños y adolescentes tienen obesidad grave y por lo tanto un alto riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y enfermedad cardíaca prematura, según la Asociación Americana del Corazón en una nueva declaración y también apoyada por la Sociedad de Obesidad.
Aún cuando las tasas de obesidad infantil pudieran estabilizarse, quienes ya tienen una obesidad importante, esta seguirá agravándose, por lo que muchos investigadores creen que la "obesidad severa" sea una clase de nueva definición del riesgo y graves consecuencias como perfil cardiovascular y metabólico adverso, en comparación con el sobrepeso y la obesidad de menor grado.
La definición de obesidad severa en niños de 2 años, se define cuando el índice de masa corporal (IMC) está un 20% arriba del percentil 95 para la edad y sexo o un valor numérico de IMC de 35 o mayor.
Es muy importante reconocer y de hecho lo vemos en la práctica de nuestra consulta diaria, que los niños con este nivel de obesidad tienen opciones de tratamiento limitadas y la gran mayoría de los enfoques estándar para la pérdida de peso no son suficientes para ellos, más cuando los mismos padres padecen también de obesidad importante y no se involucran del todo en el tratamiento, agregándose también el hecho de que muchos de ellos abandonan el programa de tratamiento.
Sabemos que las intervenciones en la modificación del comportamiento y estilo de vida en adolescentes con obesidad severa solo han demostrado un muy modesta mejora en el IMC, pero en general siguen manteniendo un nivel de obesidad severa y con frecuencia recuperan peso después de haber concluido el programa de tratamiento multidisciplinario estructurado. Pareciera que vivieran atrapados en su enfermedad, una enfermedad que los envuelve en sus tentáculos con escasas posibilidades de liberarse. Y esto aunado a que el papel de la gestión médica es muy limitada dado que sólo hay un medicamento aprobado para el tratamiento de la obesidad en adolescentes. ¿De qué manera nos estaremos enfrentando a ese gran número de pacientes con las complicaciones inherentes de la obesidad mórbida?

El estado actual de la cirugía bariátrica, se sabe que ha sido eficaz en la reducción del IMC y en la mejora de los factores de riesgo cardiovascular y metabólico, aunque los estudios de resultados a largo plazo son escasos. Además muchos adolescentes con obesidad severa no califican para la cirugía y su acceso aún es limitado por los costos, escasa cobertura de las aseguradoras y por la experiencia del propio equipo quirúrgico con adolescentes, porque definitivamente que no es el mismo escenario clínico, que cuando se realiza la cirugía en los adultos.
Se requiere de una mayor conciencia de esta enfermedad crónica por la sociedad y la investigación médica futura debe de cerrar las brechas en relación a estilos de vida, medicamentos y cirugía.
Todos los tratamientos innovadores basados en comportamiento, medicamentos, muchos de ellos aún en desarrollo y procedimientos quirúrgicos mínimamente invasivos, tendrían que ser evaluados sobre su eficacia y seguridad en este grupo de pacientes, que ya de por sí tienen altos riesgos médicos y psicosociales.
Los padres son los mejores modelos para sus hijos en cuestiones de una alimentación saludable y de actividad física, sin su participación la tasa de éxito es muy baja.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Muchas vacunas seguras y sin riesgo de autismo

A partir de la década de 1990, existía la preocupación de que la vacuna del sarampión, paperas y rubéola causaran autismo. Hay 12 estudios que han demostrado claramente que no existe relación entre la vacunación y desarrollo de autismo. después se dijo que el timerosal un componente de las vacunas, que contiene mercurio etilo y que estaba en una gran número de vacunas podría causar autismo. En este caso hay 7 estudios en donde se demostró que el timerosal no causaba autismo.

Ahora se cuestiona si demasiadas vacunas aplicadas demasiado pronto pueden causar autismo. Hace un par de años atrás un grupo de investigadores no encontraron relación entre el número de vacunas recibidas durante el primer año de vida y el desarrollo del autismo.
Recientemente en Dr. DeStefano y colaboradores no encontraron relación entre el número de componentes inmunológicos de las vacunas que se aplican a los niños y el desarrollo de autismo. Se tenía la idea de que el gran número de componentes inmunológicos de las vacunas podrían causar de alguna manera abrumar, debilitar o perturbar el sistema inmunológico, una idea tal vez demasiado fantasiosa.
Cuando estamos en el vientre materno nos encontramos en un ambiente prácticamente estéril, pero cuando salimos del útero y pasamos por el canal del parto y luego nacemos, nos colonizamos rápidamente con billones de bacterias a las que les hacemos frente con el sistema inmune aún en desarrollo. Ahora bien, el número de componentes de las vacunas, apenas y llegan a aproximadamente 165, y cuando nos topamos con una sola bacteria que tiene aproximadamente de 2000 a 6000 componente inmunológicos. El aire y el polvo que inhalamos no es estéril y la comida y el agua que comemos y bebemos, tampoco son estériles, todo esto lo puede tolerar nuestro sistema inmunológico segundo a segundo, minuto a minuto, hora tras hora, funcionando de una manera muy eficaz y sin enfermarnos. La idea que las vacunas de alguna manera debilitan o sobrecargan el sistema inmunológico del niño no apoya lo que sabemos actualmente sobre inmunología y microbiología.
El fondo de la cuestión es saber que las vacunas que los niños están recibiendo no conduce al desarrollo del autismo. Esperamos que los padres queden claramente convencidos de ésto, porque es muy claro que no sabemos la causa o causas del autismo, pero si sabemos que las vacunas no tienen la culpa.


sábado, 7 de septiembre de 2013

La gripe en niños con cáncer

Sabemos que los niños sanos pueden contraer la gripe  y que habitualmente la superan sin grandes complicaciones, sin embargo, otro es el caso cuando los niños son tratados por cáncer, ya que habitualmente están inmunodeprimidos por su enfermedad y por el tratamiento recibido (quimioterapia y radiación).
Sabemos que antes la época de inmunización en niños que recibían tratamiento por cáncer, tenían el doble de riesgo de contraer la gripe que los niños sanos. Ahora sabemos que los niños con cáncer que contraen gripe tienden a tener más complicaciones y es más factible a que terminen hospitalizados y más del 20% tendrán complicaciones respiratorias severas como la neumonía y 10 % de esos niños ingresarán a una unidad de cuidados intensivos y 1 de cada 6 contraerá una sobreinfección bacteriana.
Para un niño con cáncer que contrae la gripe, tiene síntomas más intensos y de mayor duración, eliminar el virus les lleva el doble del tiempo, convirtiéndolos en riesgo de infección para otras personas de su entorno.
El impacto más importante de la gripe en el niño con cáncer es que hace necesario interrumpir su tratamiento, cuando menor por un lapso de 3 semanas y esto es un gran problema para algunos niños.
¿Qué podemos hacer cuando un niño con cáncer tiene gripe? Hay algunas cosas que podemos hacer. Primero tratarla con los antivirales disponibles cuando la contraen y así también evitamos que más personas a su alrededor la padezcan. Cuanto más rápido se reconozca que el niño tiene gripe e iniciar tratamiento, por lo general en las primeras 48 horas del inicio de los síntomas. Se recomienda iniciar el tratamiento incluso antes de conformar el diagnóstico. Sabemos que los antivirales reducen la duración de la fiebre. el riesgo de complicaciones y de la duración de la estancia hospitalaria, por lo que sin duda son un beneficio para el niño con cáncer.

Sabemos que en los niños sanos la vacuna antigripal funciona bien, pero en los niños con cáncer no tan bien pero aun así ofrece algún beneficio positivo. Al niño con cáncer hay que vacunarlo contra la gripe al principio de la terapia contra el cáncer o durante una pausa en la misma. También es muy importante que sus cuidadores o las personas a su alrededor reciban la vacuna, ya que si reducimos la exposición a la gripe, entonces la probabilidad de contraerla es mucho menor.

Influenza en niños

Pronto llegará la actividad gripal y se estarán reportando casos de gripe, algunos lugares con moderada o alta actividad, sin embargo en muchas ocasiones es difícil determinar si realmente son casos de gripe o si la percepción de alta prevalencia es debida a la circulación de otros patógenos respiratorios, especialmene el virus sincitial respiratorio. Recordemos que desde la pandemia en el 2009 de gripe por el virus H1N1 , hemos tenido posteriormente temporadas leves.

¿Qué podemos hacer durante el tiempo de alta prevalencia de influenza, sobre todo cuando nos enfrentamos a muchas preguntas y preocupaciones de las familias? En primer lugar mantener una estrecha vigilancia y que cualquier persona con una enfermedad similar a la influenza, debemos de considerarla sospechosa.
Debido a que muchas infecciones pueden presentar síntomas similares a la influenza y que muchas de ellas se encuentran circulando dentro de la temporada gripal, puede hacer que cuestionemos el diagnóstico y las decisiones del tratamiento. Sin embargo, cuando la gripe se sospecha en el entorno de su alta actividad en la comunidad, la gripe es un diagnóstico viable. Hay muchos estudios que avalan el poder predictivo positivo de los síntomas clínicos durante una temporada de gripe severa.
¿Deberíamos de realizar pruebas? Las pruebas pueden ser útiles, especialmente en los hospitales, cuando se tienen pacientes con síntomas respiratorios severos sin causa identificada. Sin embargo en su mayor parte, donde nuestra práctica es a nivel de consultorio, generalmente la presentación clínica puede ser utilizada para orientar el diagnóstico.
Cuando se sospecha o se hace el diagnóstico, la siguiente decisión es respecto al tratamiento. Generalmente el tratamiento se indica para prevenir la progresión de la enfermedad grave y el desarrollo de complicaciones. En el caso del paciente ambulatorio, el tratamiento con oseltamivir es más eficaz cuando se realiza dentro de las primeras 48 horas de la aparición de los síntomas. En los pacientes hospitalizados, el tratamiento se puede iniciar en cualquier momento que se requiera y ha demostrado ser eficaz en evitar la progresión de la enfermedad.
La vacunación contra la gripe es la medida preventiva más eficaz, y se recomienda para todas las personas a partir de los 6 meses de edad, así que no se le olvide llevar a sus hijos a vacunar.
Si la próxima temporada de gripe no es tan grave como la del pasado, tenemos todas las herramientas para diagnosticarla, tratarla y prevenirla.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Detección de la enfermedad celíaca en niños

La enfermedad celíaca, es una enfermedad autoinmune (provocada porque el sistema inmunitario ataca las células del propio organismo) y es una condición genética que se da en algunas familias. El trastorno ocasiona intolerancia al gluten que son las proteínas que se encuentran en el trigo, centeno, cebada y otros cereales derivados. Cuando un niño padece la enfermedad, el gluten daña las vellosidades del intestino delgado, causando que no se absorban los nutrientes necesarios para su desarrollo y crecimiento, y cuando esto ocurre, el niño sufre desnutrición.
¿Cómo se puede diagnosticar la enfermedad?
Obviamente hay que pensar en los síntomas de la enfermedad, pero habitualmente podríamos suponerla con los datos clásicos que todos conocemos, como el caso de un niño que está perdiendo peso, con el abdomen abultado y que tiene diarrea. Pero actualmente se sabe que el diagnóstico es más frecuente en niños que no tienen los síntomas clásicos, es decir, que primero habría que pensar en la enfermedad y no necesariamente en los síntomas clásicos.

Así que ahora hay que considerar que si un niño tiene alopecia (pérdida de cabello), alteraciones de la glándula tiroides, dolores de cabeza crónicos, osteoporosis temprana u osteopenia, elevación de las enzimas hepáticas, anemia, estreñimiento, dolores de piernas y en las articulaciones, y otros más que no son los síntomas clásicos, a menudo se pueden observar en niños con diagnóstico de enfermedad celíaca. Si un niño tiene un síntoma particular que no se relaciona con otra enfermedad o condición, hay que pensar en enfermedad celíaca.
Entre el 10 y 20% de los niños con diabetes tipo 1 también tienen enfermedad celíaca. Los niños con síndrome de Down, síndrome de Turner, también tiene mayor predisposición. El hipotiroidismo y otras afectaciones reumatológicas autoinmunes deben de hacernos pensar en enfermedad celíaca.
Debido a que es una enfermedad genética y hereditaria se necesitan pruebas de detección para la familia, parientes en primer y segundo grado. Hay una mayor predisposición para la enfermedad en los miembros de la familia, independientemente de que tengan o no síntomas particulares.
¿Cómo se empieza con la investigación? Lo primer es realizar un análisis de sangre para medir la inmunoglobulina A, ya que los niveles de inmunoglobulina A se encuentran elevados en presencia de enfermedad autoinmune. Si el nivel de inmunoglobulina A es bajo, pero la sospecha es alta, entonces no se puede confiar en las pruebas de anticuerpos tradicionales, requiriendo entonces medir los anticuerpos transglutaminasa tisular, los anticuerpos antiendomisio y el de la gliadina desaminada. Los anticuerpos habitualmente son elevados tanto en niños como adultos con enfermedad celíaca.
El último punto a considerar es el diagnóstico temprano, porque si un niño se diagnostica a los 10 años, hay un 25% de que desarrolle una enfermedad autoinmune, por lo que un análisis de sangre y un diagnóstico precoz es la clave

Síndrome de Turner ¿Qué se debe saber?

El síndrome de Turner es un trastorno genético que se presenta en 1 de cada 2500 recién nacidos. El ser humano tiene 46 cromosomas dispuestos en 23 pares, de éstos 22 pares reciben el nombre de autosomas y el par restante que son los encargados de definir el sexo de la persona (cromosomas XY en el hombre, cromosomas XX en la mujer). El síndrome de Turner resulta de la ausencia parcial o completa del segundo cromosoma sexual. 
Las 2 principales características del síndrome de Turner son la baja estatura y la insuficiencia gonadal (ovárica). La estatura baja puede ocurrir en el 98% de los casos y la insuficiencia ovárica en el 95%.
Hay otras condiciones médicas que también pueden ocurrir en el síndrome e incluyen defectos cardíacos, particularmente del lado izquierdo del corazón, como la coartación aórtica (estrechamiento) y la válvula aórtica bicúspide (2 valvas en lugar de 3). Las niñas con síndrome de Turner también pueden tener aumento de la presión arterial sistémica. Pueden tener pérdida auditiva neurosensorial y conductiva, otitis media crónica. Problemas visuales, escoliosis (curvatura anormal de la columna vertebral). Además pueden tener mayor riesgo de trastornos autoinmunes como tiroiditis, diabetes tipo 1 y enfermedad celíaca.
Hay muchas características físicas en las niñas con síndrome de Turner y en la exploración se puede encontrar paladar ojival alto, implantación baja de los pabellones auriculares, cuello corto y alado, línea de implantación del cabello baja en la parte posterior, características anormales de los ojos, incluyendo párpados caídos, desarrollo anormal de los huesos, falta de desarrollo de los senos a la edad esperada, ausencia de menstruación, una mayor cantidad de lunares en la piel, tórax excavado, etc. Estas características pueden variar y en otros casos son escasos los hallazgos, por eso es muy importante que al evaluar una falta de crecimiento en una niña, independientemente de sus antecedentes familiares, genética, retraso en el inicio de la pubertad, se considere al síndrome de Turner dentro del diagnóstico diferencial.

Un examen especial en la sangre que determina los cromosomas (cariotipo) se usa para diagnosticar el síndrome. El diagnóstico es positivo, si los resultados indican 45 cromosomas y sólo un cromosoma X, en vez de los 44 autosomas y 2 cromosomas X (XX) que se encuentran típicamente en la mujer. Aunque en algunos casos los 2 cromosomas X están presentes uno de ellos está malformado o incompleto.
No hay cura para el síndrome ya que es un problema genético. La hormona del crecimiento sola o con tratamiento hormonal puede mejorar el crecimiento si se inicia con anticipación. El tratamiento con estrógenos se inicia cuando la niña cumple entre 12 y 13 años para estimular el desarrollo de caracteres sexuales secundarios, aunque este tratamiento no revierte la infertilidad, actualmente con las técnicas de reproducción asistida pueden embarazarse y tener hijos . La cirugía cardíaca puede ayudar a reparar los defectos cardíacos.
Es importante reconocer que las niñas con Turner tiene inteligencia normal aunque pueden tener algunos problemas de aprendizaje. Aún cuando las niñas pueden tener diferentes problemas médicos y diferentes características físicas, hay mucho por hacer para ayudarlas a desarrollar sus habilidades de la vida diaria y enfrentar situaciones nuevas y desafiantes, mejorar su autoestima y su imagen corporal, que a veces es lo más importante para una vida feliz.